El romero,la ruda y el ginseng


El romero, planta del amor y la salud

El romero, consagrado a Venus, es por derecho propio el símbolo del amor, de la salud y de la alegría. Tiene tantos poderes que se hace extraño creerlo, cuando nos lo encontramos en abundancia, decorando todo el año nuestros campos pitiusos.
La sabiduría popular de los campesinos ha atribuido desde siempre al humilde romaní toda una serie de propiedades. Conocida también como rosa marina o hierba de incienso, esta planta era ya en la antigüedad considerada sagrada y, tanto en Eivissa y Formentera como en toda España, ocupa un lugar destacado entre las más apreciadas.
El aroma del romero en la casa trae felicidad a la familia. Y si se quema como incienso o, mejor aún, se fuman sus hojas secas en forma de cigarrillo o se cuecen  para tomar vahos, es un remedio excelente para descongestionar las vías respiratorias, en caso de catarro o resfriado. A quien lo bebe en forma de vino, le revitaliza. Preparado como infusión, cura los dolores de cabeza crónicos y es muy bueno en los ataques de asma. Externamente se usa en baños de inmersión y está comprobada su eficacia para aliviar dolores reumáticos o las hemorroides.
Ya lo dice el refranero: “De las virtudes del romero se puede escribir un libro entero”. Y aún más: “Mala es la llaga que el romero no sana”. Es creencia popular, asimismo, que sus flores, en contacto sobre la piel, junto al corazón, dan alegría y pueden llegar a curar las penas de amor.
Utilizado como perfume (curiosamente, la aromaterapia lo ha ‘redescubierto’ ahora), eleva la moral de los deprimidos, facilita el sueño y relaja los nervios, eliminando el estrés. Y sus hojas bajo la almohada, permiten sueños gratos y felices. Hagan la prueba, y ya verán...

La ruda, una planta todavía ‘prohibida’

La ruda forma parte por derecho propio de multitud de tradiciones mágicas y se la utiliza de diversas maneras para rituales de protección o de ‘limpieza’.
Pero disponer de ella en Eivissa y Formentera, salvo que se posea un conocimiento del mundo vegetal y se acuda personalmente al campo a buscarla, no es tan fácil como en un principio podría parecer. Algunos propietarios de  herboristerías o herbolarios se niegan o son reacios a suministrarla, a venderla a quien la pide, por cuanto en ciertos sectores sociales existe aún la creencia de que se pretende destinarla a provocar abortos, para lo que al parecer era utilizada antiguamente.
Hoy las cosas han cambiado y la ruda tiene otras aplicaciones, más esotéricas. Por ejemplo, se la considera la planta del perdón. Quien la toma, perdona y se perdona, olvida los malos sentimientos hacia sí y los demás y procura un sano optimismo.
Por otra parte, si usted cree que alguien le ha hecho algún tipo de maleficio, si sospecha que puede estar bajo la influencia de algún ‘mal de ojo’ o algo parecido, la ingestión de tisanas de ruda, durante algunos días, le librará de ello. Y para ‘limpiar’ la casa, envolverla en nubes de energía positiva, debe quemarse ruda en un pequeño cacharro de bronce, encendiendo un pequeño fuego con carbón y echando luego la planta seca encima. Aspirando el humo intensamente, afirman los practicantes de las artes mágicas que se despeja la mente casi como por ensalmo, y que allí donde había malos pensamientos surgen ideas positivas y el ánimo se esclarece.
Puede creerse o no en estos rituales; pero lo que sí es absurdo es que ciertas personas aún sigan considerando a  la  ruda una hierba ‘prohibida’.
 

La ginseng, raíz milenaria

Últimamente en estas islas Pitiüses parece estar más de moda que nunca tomar ginseng y otros productos que se anuncian como revitalizadores físicos y mentales, como el exótico guaraná del Amazonas.
A la raíz de la ginseng, comercializada de diversas formas, se le atribuyen mil prodigios. Y algo de cierto debe haber en ello, por cuanto biólogos e investigadores de prestigio en todo el mundo han confirmado sus cualidades y comprobado su eficacia.
El ‘Shen Nung Pen Ts’ao’, un antiguo libro de farmacopea china, recopilado antes del nacimiento de Cristo, sostiene que la ginseng tiene un efecto tranquilizante sobre el cerebro y calma la irritación nerviosa, favorece la concentración, mejora la memoria y disminuye la fatiga, y asimismo alivia problemas digestivos y alarga el promedio de vida. Líderes de antiguas dinastías chinas le daban más valor que el oro y la obsequiaban como un gran regalo. Marco Polo la trajo a Occidente en 1294, y  también él la consideraba un tesoro.
La ginseng es la raíz de la especie Panax Ginseng, una planta que crece muy lentamente. Mientras más antigua sea su raíz, mayor será su calidad, y si la planta es silvestre, aún mejor.
En hospitales de Rusia y Estocolmo se han hecho experimentos administrando ginseng a los pacientes con problemas mentales. Casi la mitad de ellos mostraron una marcada mejoría en sus condiciones físicas y psíquicas, menor depresión, aumento del apetito y de la líbido y una presión sanguínea estabilizada. También aseguran los médicos que produce un efecto benéfico sobre el crecimiento de células y tejidos.
 Por si fuera poco, consumido con moderación, preferiblemente bajo control médico, aumenta la producción de hormonas masculinas y, con ello, la virilidad y el apetito sexual se incrementan.


Volver atrás